Cada tres años, cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (la OCDE) presenta los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), los medios de comunicación, políticos e influencers buscan culpables, hacen comparaciones con países asiáticos o europeos y empieza el debate sobre si México debería o no seguir en ese organismo.

Sin embargo, para quienes estamos frente a una escuela secundaria técnica aquí en Oaxaca, viviendo el día a día, la pregunta no es solo numérica. La pregunta es: ¿De dónde viene todo este enredo, por qué el gobierno critica tanto estas pruebas pero las sigue aplicando, y qué podemos hacer desde nuestras escuelas para aprovechar este debate?

Para entender esto hay que regresar a 1994. En aquellos años, México impulsaba una política de apertura hacia los mercados internacionales que incluyó la firma del TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos y Canadá. En ese contexto, el gobierno decidió formalizar su entrada a la OCDE, convirtiéndose en el miembro número 25 y en el primer país latinoamericano en ser aceptado al “el club de los países desarrollados”.

Es muy importante dejar algo claro: la OCDE no da dinero, no presta fondos ni regala presupuesto. No es un banco internacional. Al contrario, México paga una cuota anual para pertenecer a ella. ¿Por qué se hizo miembro entonces? Porque estar ahí funcionaba como un sello de garantía internacional. Le decía a los grandes inversionistas del mundo que México se comprometía a seguir reglas claras en sus finanzas, sus leyes de competencia y sus políticas públicas. La membresía es totalmente voluntaria. Si el gobierno de México así lo decidiera, bastaría con enviar una carta de notificación diplomática para salir del organismo en el momento que quisiera.

Desde la llegada del gobierno de la 4a Transformación, primero con Andrés Manuel López Obrador y ahora con la presidenta Claudia Sheinbaum, la postura del gobierno ante la OCDE y la prueba PISA ha sido de constante cuestionamiento. Detrás de esta inconformidad existen tres motivos fundamentales:

  1. El gobierno sostiene que la OCDE promueve políticas de corte neoliberal que buscan estandarizar la educación para responder únicamente a las exigencias de las grandes empresas, dejando de lado el bienestar comunitario.
  2. Desde la perspectiva de la Nueva Escuela Mexicana, evaluar con un examen estandarizado a jóvenes de 15 años por igual ignora las profundas desigualdades sociales, la riqueza cultural, la diversidad de lenguas originarias y el contexto de nuestras comunidades.
  3. Cuando se publican los resultados y México aparece en los últimos lugares de la tabla, la oposición utiliza esos números para atacar al gobierno. Eso genera una reacción natural de rechazo hacia la prueba por parte de las autoridades.

La gran paradoja: Si tanto la critican, ¿por qué no se salen ni dejan de aplicar PISA?

Aquí es donde entra la parte política y económica real. Aunque el discurso hacia afuera sea duro, el gobierno no abandona la OCDE ni cancela la prueba PISA por pura conveniencia y estrategia:

Salirse de la OCDE mandaría una señal de aislamiento e inestabilidad económica. Podría espantar la llegada de empresas internacionales.

Dejar de aplicar PISA provocaría acusaciones de opacidad y que el gobierno busca esconder las deficiencias del sistema educativo.

Ningún gobierno desprecia la OCDE por completo. Cuando ese mismo organismo publica estudios donde México sale bien posicionado —por ejemplo, en niveles de confianza ciudadana en el gobierno o en captación de impuestos—, las autoridades usan con orgullo esas estadísticas que les favorecen.

¿Y cómo está Oaxaca en las evaluaciones?

En el informe PISA más reciente de septiembre de 2026, México volvió a ubicarse en los últimos lugares. Sin embargo, el informe PISA no desglosa los datos por estado. No muestra un resultado específico para Oaxaca, sino un promedio nacional.

Si buscamos una comparativa interna entre estados, la realidad es que en México ya no existe un examen nacional por entidades como lo fueron las pruebas ENLACE o PLANEA.

Lo que sí tenemos son los diagnósticos de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU) y del INEGI:

  • Oaxaca registra un grado promedio de escolaridad de poco más de 8 años (equivalente al segundo grado de secundaria), ubicándonos en los últimos lugares nacionales.
  • Más del 60% de nuestras escuelas se encuentran en zonas rurales o indígenas, con rezagos severos en conectividad e infraestructura.

Como miembro de la Sección 22 y como director de una secundaria técnica, estoy convencido de que no debemos caer en ninguno de los dos extremos: ni en la obediencia ciega a un organismo internacional, ni en el rechazo absoluto a la evaluación por simple consigna.

Aquí hay tres acciones concretas que podemos impulsar desde nuestros planteles:

  1. Aprovechar las habilidades básicas sin perder la identidad: PISA mide el razonamiento matemático, la comprensión de lectura y el pensamiento científico. Independientemente del origen de la prueba, esas tres herramientas son fundamentales para la vida de cualquier estudiante. Podemos trabajar esas competencias dentro de nuestras metodologías comunitarias y proyectos del Plan de Estudio.
  2. Utilizar los diagnósticos como aliados internos: Las evaluaciones formativas que aplicamos al inicio del ciclo escolar no son para castigar ni para elaborar listas de reprobados. Nos sirven como una radiografía real de la escuela para saber dónde están los vacíos y qué tenemos que reforzar en el trabajo colegiado.
  3. La mejor defensa del magisterio y de la educación pública oaxaqueña ante las críticas externas es demostrar con hechos que en nuestras aulas hay compromiso, exigencia académica y un proyecto pedagógico que responde a la comunida|d.

Al final del día, los organismos internacionales pasarán y los discursos políticos cambiarán cada sexenio, pero la responsabilidad con nuestros estudiantes en la escuela secundaria sigue siendo nuestra.

Odín Sotomayor

Licenciado en Informática - Instituto Tecnológico de Oaxaca
Director de la Escuela Secundaria Técnica Núm. 216
Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
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Sitios web:
www.secundariastecnicas.org
www.diariodelmaestro.com
www.est216.edu.mx

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